El grafeno revolucionará su vida
España se sitúa en cabeza de la investigación de un material con infinitas aplicaciones
Es
un auténtico prodigio en una lámina de apenas un átomo de grosor. Es
transparente, más duro que el diamante y 200 veces más resistente que el
acero, pero fino como las alas de una mariposa, flexible como el papel,
ligero como una tela de araña y, además, no se raya, es impermeable,
transparente y tiene una conductividad eléctrica muy superior a la del
cobre. Pero aún queda lo más sorprendente: posee la capacidad de
combinar al mismo tiempo todas estas propiedades. ¿Se imaginan un
material así? No hace falta que lo hagan, existe, se llama grafeno y
está llamado a revolucionar la industria e incluso nuestra vida
cotidiana con las infinitas aplicaciones que ofrece, muchas aún
desconocidas, al igual que el plástico lo hizo el pasado siglo. No
parece entonces exagerada la inversión de 1.000 millones de euros que la
Comisión Europea acaba de anunciar esta semana para liderar la
investigación y aplicaciones de este derivado del grafito, una
estructura del carbono con la que, por ejemplo, se fabrican las puntas
de los lápices. España está bien situada en esta carrera, ya que ha
captado, en una primera fase, el 12 % de los fondos del proyecto, solo
por detrás de Gran Bretaña.En la carrera internacional no será fácil
desbancar a Estados Unidos, China o Corea, que llevan años dedicando
enormes cantidades a esta investigación.
«Es más que una promesa
lejana. Nunca antes se había visto algo con las propiedades del grafeno,
ni creo que vaya a aparecer otro semejante», explica el investigador
del CSIC Francisco Guinea, uno de los mayores expertos mundiales en el
tema y coordinador del proyecto de la UE en España.
¿Cuál es el principal reto que queda por superar?
Su
fabricación en serie a escala industrial y su manipulación. «Hace falta
conseguir crecer grafeno de alta movilidad y sin defectos con una
calidad tan alta como la que ya se obtiene en laboratorio», constata
Amelia Barreiro, investigadora de origen gallego que ahora trabaja en
ese material en la Universidad de Columbia. Pero el desafío está cada
vez más cerca, como ha demostrado la compañía Samsung, que recientemente
ha presentado una lámina de grafeno de un metro por un metro. Luis E.
Hueso, líder del grupo de Nanodispositivos del CIC nanoGUNE de San
Sebastián, apunta otro reto. «Hay que encontrar nichos donde este
material se pueda explotar. Y no basta con decir sirve para esto o lo
otro, hay que demostrar que funciona mejor y es más barato, si no la
industria seguirá con lo que ya tiene, porque le resultaría muy caro
cambiar sus sistemas de fabricación», explica el investigador gallego.
¿Qué aplicaciones inmediatas tiene?
Pantallas
táctiles más baratas e incluso plegables (móviles, tabletas y
ordenadores portátiles podrán enrollarse y desplegarse a conveniencia),
transistores de alta frecuencia, sensores de alta capacidad para
medicina y medio ambiente, células fotovoltaicas más eficaces y
plegables, refuerzos para la estructura de los aviones, baterías más
potentes para coches eléctricos y que se recargan en mucho menos
tiempo... «Está cambiando todo muy deprisa, y es de esperar que pronto
se mejoren los procedimientos y sean más baratos», señala Francisco
Guinea.
¿Y en el futuro?
Las aplicaciones son infinitas y casi
inimaginables en todo tipo de ámbitos. Retinas artificiales, huesos de
grafeno, prendas inteligentes que hagan chequeos en tiempo real,
implantes neuronales, redes de comunicación inalámbrica ultraveloces,
chalecos antibalas infalibles... «El grafeno tiene el potencial de
revolucionar muchos aspectos de nuestra vida al mismo tiempo», subraya
Konstantin Novoselov, el Nobel que aisló este material en el 2004.
¿Cuándo llegarán?
Depende. Las primeras aplicaciones, en tres o cinco años. Para otras habrá que esperar veinte o más. Aunque todo va muy deprisa.
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